Mostrando entradas con la etiqueta del. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta del. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de abril de 2010

¿Puede una cabeza vivir separada del cuerpo?

Hay varios referentes que dan sentido a esta pregunta. Me parece que en cierta serie de dibujos animados hay una cabeza que habla (¿o es un cerebro?). Y recuerdo especialmente una delirante película llamada La ciudad de los niños –recomendable, por cierto–, en la que un cerebro que vive en una especie de pecera actúa como hipnótica encarnación del mal. A muchos les parecerá que se trata de fantasías cinematográficas o literarias. Pero la verdad es que el tema también ha interesado a la comunidad científica. Una revisión de antecedentes me permite decirlo sin dudas: sí es posible y ya se hizo la prueba.

Los historiadores de la medicina reconocen como primer antecedente los estudios del médico francés Julian Jean Cesar Legallois, quien en 1813 sugirió que se podía preservar con vida partes del cuerpo por medio de la circulación artificial. Medio siglo después, hacia 1858, su colega y compatriota Charles Edouard Brown-Séquard trató de aplicar esa tesis siguiendo la tradición francesa: empezó a probar con miembros de prisioneros guillotinados. “Demostró que la actividad nerviosa refleja podía ser preservada mediante la inducción de sangre oxigenada a las arterias por medio de jeringas”, señalan los cirujanos Igor E. Konstantinov y Vladimir V. Alexi-Meskishvili en un artículo sobre los avances en este tema. Exactamente una década después, Ludwing y Schmidt diseñaron un aparato para la inyección de sangre arterial desde un recipiente hasta un órgano separado vivo. Antes de terminar el siglo XIX ya existían dos máquinas más que permitían la inyección artificial de sangre.

Pero el mérito de haber alcanzado semejante proeza a niveles inesperados se debe a los esfuerzos de un científico ruso injustamente olvidado por años: el doctor Sergei Brukhonenko. Desde 1923, este científico se había interesado en el tema a raíz de unos estudios químicos sobre una sustancia anticoagulante que facilitaba las transfusiones de sangre. “En 1926, en colaboración con el Dr. Tchechulin, diseñó un aparato para la ‘circulación artificial con sangre de animales de temperatura cálida’”, señalan Konstantinov y Alexi-Meskishvili. El aparato consistía en un sistema de válvulas y diafragmas que inyectaban la sangre a través de los pulmones diseccionados de un animal a otro que era sujeto de la prueba. El 1 de noviembre de 1926 los inventores ofrecieron una demostración de su descubrimiento con un perro como conejillo de indias. “El perro se mantuvo vivo durante dos horas tan solo por medio de la circulación extra corporal”. Se considera que este fue el primer experimento de su tipo en el mundo.

Brukhonenko dio un paso más. Durante años trabajó en pruebas para mantener vivos órganos separados del cuerpo. El 1 de junio de 1928 asombró al mundo durante una presentación ante la comunidad científica asistente al Tercer Congreso de Medicina de la Unión Soviética. Ese día presentó una cabeza de perro con signos de vida a pesar de estar separada del cuerpo del animal. “Como parte de la demostración, mostró que la cabeza cortada reaccionaba a una variedad de estímulos”, señala el escritor Alex Boese en un artículo sobre los experimentos más raros de la historia. La cabeza “parpadeó ante ruidos fuertes como el de un martillo que golpeó la mesa del costado. Las pupilas se contrajeron cuando se les enfocó una luz. Pasó la lengua ante un poco de ácido echado sobre sus labios. Incluso se tragó un pedazo de queso, que en seguida cayó por el otro extremo del tubo del esófago”.

El resultado fue tan asombroso, que poco después Brukhonenko fue convocado para realizar otra presentación particular para A. V. Lunacharsky , el entonces ministro de Educación de Rusia. En esa nueva cita participaron también estudiosos de otros países, intrigados con el logro. “La noticia de la cabeza viviente después de ser cortada del resto del cuerpo causó una ola de ansiedad en el público europeo”, recuerda el artículo de Konstantinov y Alexi-Meskishvili. El siempre agudo dramaturgo Bernard Shaw llegó a publicar una carta en un diario alemán en la que se declaraba entusiasta de las enormes posibilidades abiertas por el científico soviético en el campo de la medicina humana. “Incluso estoy tentado a cortarme la cabeza de manera que pueda dirigir obras y escribir sin preocuparme por enfermedades, sin tener que vestirme o desvestirme, sin tener que comer, sin tener que hacer otra cosa que producir obras maestras del arte dramático y la literatura”.

Alguien dirá: Bueno, sí, pero finalmente fue un experimento con perros y yo esperaba saber si alguien lo había intentado con seres humanos. Pues sí, alguien lo hizo. Y tratándose de una cabeza cortada huelga decir que el pionero fue un científico del país de las guillotinas. El doctor Jean-Baptiste Vincent Laborde lo intentó mucho antes que Brukhonenko incluso. En 1884 Labrode trató de mantener con vida la cabeza cortada a un sujeto llamado Campi, ejecutado por asesinato. “Los resultados fueron decepcionantes”, señala Boese. Para un segundo intento, Laborde exigió que le entregaran la cabeza del ejecutado a la mayor brevedad posible. Así ocurrió. El nuevo ejemplar pertenecía a otro asesino llamado Cagny. Siete minutos después de la despeinada, la cabeza pasó al laboratorio, donde el científico logró conectarla a las arterias de un perro vivo. “Laborde reportó que los músculos faciales se contrajeron, como si el hombre todavía estuviera vivo, mientras la mandíbula temblaba violentamente”. Pero no hubo signos de que estuviera consciente.

De manera que los resultados más aproximados al éxito serían los de Brukhonenko, quien siguió investigando otras posibilidades de la circulación artificial. Por eso, aunque durante muchos años su nombre cayó en el olvido, un sector bien informado de la comunidad científica lo considera uno de los precursores de la cirugía cardiaca. También habría que agradecerle la curiosidad que le permitió abrir nuevas fronteras. Desde ahora pasa a ser miembro del panteón de lo insólito de este club.

Una pregunta viene a cuento: “¿Cuál es el experimento más raro de la historia?”. Si tienes una idea, WELCOME





link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=2gOLpPSSYtU

Deja un comentario!!

martes, 27 de abril de 2010

¿Puede una cabeza vivir separada del cuerpo?

Hay varios referentes que dan sentido a esta pregunta. Me parece que en cierta serie de dibujos animados hay una cabeza que habla (¿o es un cerebro?). Y recuerdo especialmente una delirante película llamada La ciudad de los niños –recomendable, por cierto–, en la que un cerebro que vive en una especie de pecera actúa como hipnótica encarnación del mal. A muchos les parecerá que se trata de fantasías cinematográficas o literarias. Pero la verdad es que el tema también ha interesado a la comunidad científica. Una revisión de antecedentes me permite decirlo sin dudas: sí es posible y ya se hizo la prueba.

Los historiadores de la medicina reconocen como primer antecedente los estudios del médico francés Julian Jean Cesar Legallois, quien en 1813 sugirió que se podía preservar con vida partes del cuerpo por medio de la circulación artificial. Medio siglo después, hacia 1858, su colega y compatriota Charles Edouard Brown-Séquard trató de aplicar esa tesis siguiendo la tradición francesa: empezó a probar con miembros de prisioneros guillotinados. “Demostró que la actividad nerviosa refleja podía ser preservada mediante la inducción de sangre oxigenada a las arterias por medio de jeringas”, señalan los cirujanos Igor E. Konstantinov y Vladimir V. Alexi-Meskishvili en un artículo sobre los avances en este tema. Exactamente una década después, Ludwing y Schmidt diseñaron un aparato para la inyección de sangre arterial desde un recipiente hasta un órgano separado vivo. Antes de terminar el siglo XIX ya existían dos máquinas más que permitían la inyección artificial de sangre.

Pero el mérito de haber alcanzado semejante proeza a niveles inesperados se debe a los esfuerzos de un científico ruso injustamente olvidado por años: el doctor Sergei Brukhonenko. Desde 1923, este científico se había interesado en el tema a raíz de unos estudios químicos sobre una sustancia anticoagulante que facilitaba las transfusiones de sangre. “En 1926, en colaboración con el Dr. Tchechulin, diseñó un aparato para la ‘circulación artificial con sangre de animales de temperatura cálida’”, señalan Konstantinov y Alexi-Meskishvili. El aparato consistía en un sistema de válvulas y diafragmas que inyectaban la sangre a través de los pulmones diseccionados de un animal a otro que era sujeto de la prueba. El 1 de noviembre de 1926 los inventores ofrecieron una demostración de su descubrimiento con un perro como conejillo de indias. “El perro se mantuvo vivo durante dos horas tan solo por medio de la circulación extra corporal”. Se considera que este fue el primer experimento de su tipo en el mundo.

Brukhonenko dio un paso más. Durante años trabajó en pruebas para mantener vivos órganos separados del cuerpo. El 1 de junio de 1928 asombró al mundo durante una presentación ante la comunidad científica asistente al Tercer Congreso de Medicina de la Unión Soviética. Ese día presentó una cabeza de perro con signos de vida a pesar de estar separada del cuerpo del animal. “Como parte de la demostración, mostró que la cabeza cortada reaccionaba a una variedad de estímulos”, señala el escritor Alex Boese en un artículo sobre los experimentos más raros de la historia. La cabeza “parpadeó ante ruidos fuertes como el de un martillo que golpeó la mesa del costado. Las pupilas se contrajeron cuando se les enfocó una luz. Pasó la lengua ante un poco de ácido echado sobre sus labios. Incluso se tragó un pedazo de queso, que en seguida cayó por el otro extremo del tubo del esófago”.

El resultado fue tan asombroso, que poco después Brukhonenko fue convocado para realizar otra presentación particular para A. V. Lunacharsky , el entonces ministro de Educación de Rusia. En esa nueva cita participaron también estudiosos de otros países, intrigados con el logro. “La noticia de la cabeza viviente después de ser cortada del resto del cuerpo causó una ola de ansiedad en el público europeo”, recuerda el artículo de Konstantinov y Alexi-Meskishvili. El siempre agudo dramaturgo Bernard Shaw llegó a publicar una carta en un diario alemán en la que se declaraba entusiasta de las enormes posibilidades abiertas por el científico soviético en el campo de la medicina humana. “Incluso estoy tentado a cortarme la cabeza de manera que pueda dirigir obras y escribir sin preocuparme por enfermedades, sin tener que vestirme o desvestirme, sin tener que comer, sin tener que hacer otra cosa que producir obras maestras del arte dramático y la literatura”.

Alguien dirá: Bueno, sí, pero finalmente fue un experimento con perros y yo esperaba saber si alguien lo había intentado con seres humanos. Pues sí, alguien lo hizo. Y tratándose de una cabeza cortada huelga decir que el pionero fue un científico del país de las guillotinas. El doctor Jean-Baptiste Vincent Laborde lo intentó mucho antes que Brukhonenko incluso. En 1884 Labrode trató de mantener con vida la cabeza cortada a un sujeto llamado Campi, ejecutado por asesinato. “Los resultados fueron decepcionantes”, señala Boese. Para un segundo intento, Laborde exigió que le entregaran la cabeza del ejecutado a la mayor brevedad posible. Así ocurrió. El nuevo ejemplar pertenecía a otro asesino llamado Cagny. Siete minutos después de la despeinada, la cabeza pasó al laboratorio, donde el científico logró conectarla a las arterias de un perro vivo. “Laborde reportó que los músculos faciales se contrajeron, como si el hombre todavía estuviera vivo, mientras la mandíbula temblaba violentamente”. Pero no hubo signos de que estuviera consciente.

De manera que los resultados más aproximados al éxito serían los de Brukhonenko, quien siguió investigando otras posibilidades de la circulación artificial. Por eso, aunque durante muchos años su nombre cayó en el olvido, un sector bien informado de la comunidad científica lo considera uno de los precursores de la cirugía cardiaca. También habría que agradecerle la curiosidad que le permitió abrir nuevas fronteras. Desde ahora pasa a ser miembro del panteón de lo insólito de este club.

Una pregunta viene a cuento: “¿Cuál es el experimento más raro de la historia?”. Si tienes una idea, WELCOME





link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=2gOLpPSSYtU

Deja un comentario!!

viernes, 23 de abril de 2010

Lo Nuevo Del Reggaeton Vol. 19 (2010)

nada mas subo este cd para compatir
yo se que que hay mucha gente que odia el reggaeton
cada quien tienen su gusto

01- Don Omar Ft. Kendo Kaponi- Tranquilo Voy Pa Lante
02- Plan B- Si No Le Contesto
03- Yomo- Bella Calla
04- Nova & Jory Ft. Monatana- Corte De Rebulera
05- Maicol SuperStar- Pan Pan Chuleria
06- Chino Nyno- Muerte…
07- Arcangel Ft. J. Alvarez- Regalame Una Noche
08- L.T. El Uniko Ft. Nengo Flow, Damaso & Audio- No Me Importa (Remix)
09- Las Ovejas Negras Ft. Jetson & Sniper- Asomaito
10- Randy Glock- Perreo Pa Las Gatas
11- Nengo Flow- Como Si Fuera
12- 3Bol- Sola
13- J. Alvarez- Ella Esta Encendia
14- Amaro- Tu Quieres
15- J Balvin Ft. Jowell, Watusi & Maicol & Manuel- Ella Me Cautivo (Remix)
16- Andy Boy- Automatica
17- Alex & Fergie- Dos Mujeres
18- Aldo El Arquitecto Sonandote
19- Cosculluela Ft. Nardo Ranks- Prrum (Remix)
20- Montana Ft. Nengo Flow & Bimbo- Quitatelo To
21- Los Percha Ft. Nengo Flow, Chino Nyno, Jory, Fico Fronte & Prince- Mi Gorda Del Caserio (Remix)
22- Jamsha El PutiPuerco – Amaneci En Un Cuarto Ajeno
23- Jayko Pa – Yo Soy Un Transformer
24- GaLante El Emperador Ft. Cheka & Jomar- Complice (Remix)
25- Kendo Kaponi Ft. Geo Guanabanas, Tingui, Mero Mero & Chantelly- Dale SuaveCargando
http://lix.in/-77ff11

El Mejor Homenaje Al Che.



link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Ngph5NCcE1Q&feature=related


Siempre que se hace una historia
Se habla de un viejo, de un niño o de sí,
Pero mi historia es difícil:
No voy a hablarles de un hombre común.
Haré la historia de un ser de otro mundo,
De un animal de galaxia.
Es una historia que tiene que ver
Con el curso de la Vía Láctea,
Es una historia enterrada
Es sobre un ser de la nada.
Nació de una tormenta
En el sol de una noche,
El penúltimo mes.
Fue de planeta en planeta
Buscando agua potable,
Quizás buscando la vida
O buscando la muerte
Eso nunca se sabe.
Quizás buscando siluetas
O algo semejante
Que fuera adorable,
O por lo menos querible,
Besable, amable.
El descubrió que las minas
Del rey Salomón
Se hallaban en el cielo
Y no en el África ardiente,
Como pensaba la gente.
Pero las piedras son frías
Y le interesaban calor y alegrías
Las joyas no tenían alma,
Sólo eran espejos, colores brillantes
Y al fin bajo hacia la guerra…
¡perdón! quise decir a la tierra.
Supo la historia de un golpe,
Sintió en su cabeza cristales molidos
Y comprendió que la guerra
Era la paz del futuro.
Lo más terrible se aprende enseguida
Y lo hermoso nos cuesta la vida.
La última vez lo vi irse
Entre humo y metralla,
Contento y desnudo,
Iba matando canallas
Con su cañón de futuro
.